Y yo soy el que tengo el mando y lo ejerzo sin limitación de ninguna naturaleza. Cuando el jugador erra goles o comete errores es porque el clima que los cobija, que los reúne, que los aglutina les hace perder la buena relación que tienen con su autoestima. Y si hay algo que define al buen entrenador es lograr que la autoestima del jugador esté lo suficientemente estimulada como para que disponga de un porcentaje alto de sus cualidades. (Marcelo Bielsa- Director Técnico del Athletic de Bilbao, Marzo 2013)
Recientemente en una entrevista en Barcelona, antes de salir
a la disputa de los partidos de eliminatorias sudamericanas para el Mundial de
Brasil, Alexis Sánchez declaró lo siguiente:
‘Sé qué tipo de jugador soy. Sé que soy un gran jugador, un jugadorazo. Sé que puedo decidir partidos y siempre he estado entre los mejores jugadores del mundo. Me siento importante a nivel nacional y también en Barcelona’.
El
chileno, a ojos del aficionado común, pecó de falta de humildad, delirios de
grandeza. Para muchos sus declaraciones lo dejaron cuando menos ‘desubicado’, y
empezaron a comparar sus números goleadores con los de un tal Lio Messi, o con los de
su inmediato seguidor Cristiano Ronaldo.
Esa comparación deja fuera el contexto de las declaraciones de Alexis,
quien afirma saber su valor en un momento complicado dentro del Barça, cuando
todas las quinielas lo ponen como el candidato número uno para una
transferencia a algún club italiano, con el Inter y la Juve peleándose por el
chileno.
Los
números del ‘Niño Maravilla’ son poco alentadores esta temporada. Lleva 5 goles
con su club, 2 de ellos en la Liga. El año pasado había marcado 15 goles, 12 de
ellos en la Liga BBVA. Curiosamente, esa es su mejor marca goleadora. Así que quienes piensan que un jugador como él debe marcar 35 goles por temporada,
comparándolo con Radamel Falcao, por poner un ejemplo, deberían considerar como
referencia inicial sus mejores temporadas: La penúltima (12 goles, Udinese) y la última ( 15 goles; FC Barcelona). De aquí en más hay un margen de mejora,
por supuesto. Aún más teniendo excelentes asistentes como lo son Xavi, Iniesta,
Alves, Cesc y el propio Messi.
EL
EFECTO SOPHOMORE EN ALEXIS
No
obstante, esto no ha sido así. Al chileno le está costando muchísimo
encontrarse con el gol y sus actuaciones continúan siendo desafortunadas de
cara a portería. ¿Qué le sucede? Después de una muy buena primera temporada –solamente
opacada por sus lesiones musculares y con una actuación descollante en el
partido de Liga en el Santiago Bernabeu – Alexis podría estar enfrentándose a
lo que se conoce en el mundo del deporte como el ‘Efecto Sophomore’ (Sophomore Slump). En otra oportunidad
profundizaré más sobre este apasionante tema, pero resumiré lo que muchos
jugadores en las ligas de diferentes deportes en Estados Unidos lo han experimentado.
El Efecto Sophomore ( Sophomore Slump o Bajón de segundo año) se refiere a
deportistas que luego de un primer año excepcional sufren una caída
considerable en sus estándares de rendimiento. Esto se debe a que el jugador deja de ser la
sensación del momento, es más conocido por sus rivales y psicológicamente
experimenta mucha ansiedad por igualar y superar el magnífico rendimiento de
una primera temporada, lo que le da una carga adicional. En Inglaterra al
Efecto Sophomore se lo llama Síndrome de la Segunda Temporada y se refiere a
equipos o rendimientos individuales. El caso de Alexis encaja perfectamente en
este perfil. Es totalmente recuperable, pero mucho estará en manos de Tito Vilanova
y de Jorge Sampaoli, a más de toda la tranquilidad que Sánchez pueda aportar a
la situación.
EL
RENDIMIENTO DE ALEXIS
Para
un entrenador de fútbol, el rendimiento de un delantero no se evalúa únicamente
en goles. ¿Se ha considerado que los registros goleadores de un no-delantero,
como Lio Messi, (ya que Messi juega de Messi) se han visto exponencialmente
mejorados con la participación del chileno? Es una temporada difícil para él, las lesiones
y la falta de confianza de cara a la portería parecen estar haciendo mella en
él. Vilanova tampoco ha podido, por su
enfermedad, estar cerca de Alexis como para recuperar a su jugador.
Vemos
así, a un Alexis disminuido desde la confianza, especialmente de cara a
portería donde parece que todos los espacios se le reducen al momento de
definir. Parece sencillo apostarle a que
ante la próxima ocasión de peligro que Sánchez tenga, éste fallará. Esta sensación se me hace parecida a la de un
hombre que camina por la cornisa, pero cerca de una ventana abierta. O entra
por la ventana, o puede terminar por caer al abismo. O empieza a marcar goles,
o su futuro en el Barcelona se verá comprometido.
Las
prestaciones del chileno para su equipo no son pocas. El hace mejor a sus
compañeros. Posiblemente, aparte de Messi, sea quién mejor se mueve sin balón
en el Barcelona. Lio Messi lo hace con
mucha naturalidad, pausa y con el menor esfuerzo. Alexis puede pasarse todo el partido trazando diagonales, yendo y viniendo, picando en las direcciones necesarias para juntar rivales, para desmarcarse y recibir solo, en el caso que alguno de sus compañeros le pasase el balón. Pero aún cuando esto no suceda, el
seguirá haciendo los mismos movimientos, de forma incansable, por su propio
bien, por el bien del equipo. No, Alexis
no baja los brazos, ni sus piernas se detienen. El va y viene. Alexis rompe el
fuera de juego, cae en él, sale y vuelve a entrar y rompe el fuera de juego las
veces que haga falta en la misma jugada. Sus diagonales parecen peinar zonas
completas de la cancha, creando los espacios necesarios que tanta falta le han
hecho a Lio Messi, Xavi e Iniesta en partidos especialmente complicados como
los últimos derbies, o ante el AC Milán en Italia. En el fútbol, crear espacios para que otros
hagan uso de ellos se traduce en goles y victorias.
Alexis
Sánchez mejora algo que desde enero le viene doliendo muchísimo al Barcelona:
la transición defensiva. Los primeros instantes en que hay una pérdida de balón
en ataque, él es de los que más rápido y mejor vuelve a efectuar el ‘contra-robo’
(perdón por el palabro). Sin él,
solamente Busquets lo hace realmente bien, y él está bastantes metros más
atrás. Cambiar el chip de ofensivo a defensivo y vuelta a ofensivo, en tan
corto tiempo, parece ser una de las especialidades de Alexis, lo que le da un
plus más a sus equipos.
Sánchez
siempre pide el balón. Hay que verlo jugar en vivo para poder notar todas estas
virtudes, porque estamos hablando de virtudes que las cámaras de televisión no
suelen enfocar. Alexis siempre pide el
balón y lo quiere al espacio, lo que complica mucho el trabajo de los defensas.
A nadie le gusta marcar a un jugador así de movedizo. Un jugador como él, mueve la línea defensiva varios metros hacia atrás, generando el espacio entre líneas que al Barcelona le encanta aprovechar. El equipo de Vilanova aprovecha poco
esta virtud suya, que sería una variante interesantísima.
‘El
niño maravilla’ no se caracteriza por ser un jugador alto. Su 1,69 lo
convierten en un jugador bajito, más en Europa. Sin embargo, hablamos de un
tipo muy fuerte, con un tren inferior muy trabajado, lo que lo convierte en un
hombre potente, capaz de saltos inusuales y en un cabeceador interesante y no
programado; jugador de fibras rápidas, explosivo, dinámico, y capaz de
movimientos electrizantes, el chileno es un desconcierto permanente para sus rivales. Un central
fuerte ante él, lo tiene difícil porque es demasiado ágil; y un central rápido y más ligero lo tiene difícil con él, por su
fortaleza. Es así que cuando él está de cara a portería y recibe balones en
profundidad, los amortigua, pivotea y aguanta el balón hasta la llegada de de
sus compañeros.
Gerard
Piqué, quien suele ser el defensa encargado de jugar el balón desde atrás en el
Barça manifestaba que cuando no encuentra espacios para salir, él optaba por
Alexis como solución, que estaba seguro que él se encargaría de aguantar el
balón y no perderlo.
El
chileno es capaz de fintas y regates
precisos e inesperados, tanto como de remates endiablados. Siempre suele posicionarse
bien el área contraria. Todo esto no te garantiza treinta goles por temporada,
ni siquiera dos. Solamente, son virtudes que cualquier entrenador quisiera
tener en sus delanteros, virtudes que allanarán el trabajo de ese delantero de cara al gol. Pero
nada está asegurado. El fútbol sigue siendo un juego hasta el día de hoy, y el
factor azar aún participa como elemento importante.
Todas
estas cualidades convierten a Alexis Sánchez en un gran jugador, en un
jugadorazo. Ahora pienso que él mismo necesitaba decirlo, porque necesitaba
escucharlo de su propia boca, en un momento complicado, en un momento clave,
que puede significarle su triunfo o su
alejamiento definitivo de Can Barça. Para él, que quiere quedarse, no me cabe
duda que esta es una declaración de intenciones en la fase final de una
temporada clave en su futuro en el club de la ciudad condal. Alexis tiene todas las condiciones para
triunfar en el Barcelona, pero sobre todo tiene todas las condiciones necesarias
para triunfar en el fútbol. Lo hará. Ojalá más temprano que tarde, pero lo
hará.





